Club Gastronómico La Rosario de Torre Pacheco

Geoes21.-Opinión.-Las cosas por su nombre.-La verdad.-Tomás Martínez Pagán.-Cartagena, 30 de Agosto de 2026

LAS COSAS POR SU NOMBRE

Hermandad. Un grupo de amigos apasionados por la buena mesa y el buen vino formalizó lo que durante años maduró al calor de la amistad.

TOMÁS MARTÍNEZ PAGÁN

El pasado lunes en la Marbella del Mar Menor —como se le conoce al municipio de Los Alcázares— abría sus puertas un extraordinario restaurante: Torre del Rame. Fue de la mano del grupo empresarial Giman, formado por Manuel Álvarez y Ginés Pedrero, poniendo en marcha su cuarto proyecto hostelero que va a convertir en un lugar de referencia.

Está situado dentro de Serena Golf, en un entorno singular y con vistas al Mar Menor. Un local con identidad propia que albergará el primer evento de la próxima Feria Gastronómica 2026 ‘Saborea el Mar Menor’, tal y como destacó el alcalde de Los Alcázares, Mario Cervera, afirmando que «la gastronomía del Mar Menor es una auténtica joya culinaria que combina la frescura de los productos marinos con la tradición y el sabor mediterráneo». Sus sabores y productos característicos hacen de esta región una parada obligatoria para los amantes de la buena comida.

Durante el suculento cóctel que se ofreció en las terrazas del restaurante, compartí vino y tertulia con mi amigo Sergio Jiménez, promotor de un bonito proyecto gastronómico. Me comentaba que, de las sobremesas interminables, se ha llegado a la consolidación de un proyecto con vocación de excelencia.

El pasado mes de mayo un grupo de amigos —apasionados por la buena mesa y el buen vino— decidió dar el paso definitivo para formalizar lo que durante años maduró al calor de la amistad: la fundación del Club Gastronómico La Rosario en Torre Pacheco.

Un municipio que cuenta con cuatro campos de golf, más de 25 buenos restaurantes y la selecta urbanización Santa Rosalía ‘Lake and Life Resort’, de arquitectura moderna, naturaleza y que atesora en su epicentro un lago artificial de aguas cristalinas.

Es el más grande de Europa. Todo un paraíso en pleno campo al que también se le conoce como Moraleja madrileña de la Comarca de Cartagena.

El germen de la iniciativa —que comenzó con todo lujo de detalles— se remonta a las vivencias y propuestas culinarias desarrolladas durante años en la peña Los Guindillas, con motivo de las fiestas patronales de la Virgen del Rosario.

Esa experiencia compartida supuso la base real y el impulso necesario para vertebrar una asociación con objetivos e ilusiones claramente definidos.

El club nace como un espacio de excelencia gastronómico-cultural centrado en la investigación, promoción, desarrollo y disfrute de las artes culinarias, la enología y la alta gastronomía de la Región de Murcia, con especial atención a las tradiciones del Campo de Cartagena.

Sus pilares fundamentales son los siguientes: proteger y poner en valor la cocina tradicional de la tierra; organizar y participar en actos culturales, enológicos y gastronómicos de primer nivel; y promover actividades de aprendizaje e interacción entre sus asociados.

Para dar respuesta a estas actividades, el club dispone de sede propia dotada de cocina y zona de catas donde celebrar cursos, degustaciones, presentaciones y encuentros culinarios.

La primera actividad que supuso la jornada fundacional del joven club se celebró esta semana que termina.

Los socios fundadores tuvieron a bien invitarme a participar en este encuentro lleno de amistad, buena cocina y mucha ilusión por el nacimiento de algo que esperan todos los miembros, tal y como pude comprobar.

A los postres los fundadores firmaron proponerme ser socio honorífico y padrino de la asociación, a lo que acepté encantado agradeciendo de corazón este gran detalle hacia mi persona.

Nos emplazamos para la puesta en escena oficial del club. Será el próximo mes de octubre, coincidiendo con las fiestas patronales de Torre Pacheco.

Contará con el respaldo del Ayuntamiento pachequero. La directiva ofrecerá una charla de presentación acompañada de un ágape institucional.

También se presentará la agenda oficial de actividades para el último trimestre de este año y proyectos del próximo.

Joaquín ofrece productos que no necesitan presentación, conserva técnicas antiguas que casi nadie se atreve a tocar y platos que dicen la verdad

Trabajo, respeto y entrega

El lugar elegido para la constitución del Club Gastronómico La Rosario no fue otro que El Rincón de Joaquín.

Situado en San Cayetano —dentro del término municipal de Torre Pacheco—, su cocina creativa es uno de los valores más preciados con recetas históricas reinventadas, poniendo al día la cocina de siempre.

Alumnos de Martín Berasategui, Joaquín es un cocinero de intensidad, tiene fondo y, sobre todo, unas ideas muy claras de lo que quiere.

En su etapa en el norte aprendió disciplina, técnica y, sobre todo, una idea que luego convertiría en éxito: «La cocina no se sostiene en las palabras, sino en el sabor».

Él ofrece productos que no necesitan presentación y conserva técnicas antiguas que casi nadie se atreve a tocar.
Platos que no buscan caer bien sino decir la verdad.
Joaquín consigue, porque no se inventa nada, trabajar con lo que conoce, respetar lo que ya domina y entregarse a los productos de tierra y de mar.

Su cocina tiene músculo, pero también memoria; potencia, pero también mucha claridad; y no invita a la comodidad, sino al descubrimiento.
Da la sensación que vino al mundo con un cucharón bajo el brazo.
De hecho, él reconoce que el restaurante es un organismo vivo. Sabe que, cuando la cocina está bien hecha, habla sola.
Para celebrar la constitución del nuevo club el chef Joaquín diseñó un menú muy especial.

Empezamos con unos entrantes consistentes en empanada gallega en pequeñas porciones, bacalao con boletus, higos de temporada con foie —un plato extraordinario—, terminando con unas tostadas de pan caliente con lomos de dorada.

Continuamos con una parpatana de atún —corte situado entre la cabeza y la ventresca, conocido como chuletón de mar—, acompañada con tomate frito casero y pimientos verdes.

El plato final al centro fueron unos churrascos de chato murciano con patatas y pimientos amarillos en su perfecto grado de maduración.

El postre recomendado por Joaquín fue arrope de calabaza con mezcla de mosto, helado de coco y torrija cremosa de leche.

Todo regado con un albariño Mar de Frades y un tinto Mirto, vino icónico de Ramón Bilbao.

Para terminar en tertulia con limoncello Villa Massa ‘on the rock’ y ron a la piedra Abuelo XV años, un ron panameño de muy buena calidad.

Para valorar la primera jornada del club Sergio nos sorprendió con unos Ginger 43, elaborados en directo y en copas de diseño especial, que alargaron la amena velada finalizando todo con un brindis por el nuevo club y su gran futuro.

Les dejo con esta reflexión:

«El hombre más feliz es aquel que sabe reconocer los méritos de los demás y se alegra del bien ajeno como si fuera suyo».

Marcelo Soto, Gregorio García, el chef Joaquín Madrid, I. Lorenzo Nieto, Ginés Rosique y Emilio Balsalobre.
Sentados, de izquierda a derecha: Martín Lino, Álvaro Ruiz, Tomás Martínez, Sergio Jiménez y Juan Luis Pagán, fundadores del club en el restaurante El Rincón de Joaquín de San Cayetano.

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