¿Quién  protege nuestro mar?
La misión silenciosa de la Fuerza de Acción Marítima
Por Diego José Romera González

Geoes21.-Opinión.-¿Quién protege nuestro mar?.-Diego J. Romera González.-Totana, 20 de Marzo de 2026

Muchas veces no lo pensamos, pero el mar está ahí, siempre presente, aunque no lo miremos. Y sin embargo, de él dependen aspectos esenciales: nuestra economía, nuestra seguridad y, en buena medida, nuestra libertad.

En Cartagena, uno de los principales centros navales de España, opera una estructura poco conocida pero absolutamente esencial: la Fuerza de Acción Marítima. Este artículo quiere acercarnos, de forma sencilla, a lo que es, lo que hace para proteger nuestros intereses y garantizar algo tan básico como nuestros intereses en la mar.

Cartagena ocupa un lugar clave en el ámbito naval español, no solo por su tradición histórica, sino por su papel actual como centro de formación y actividad de las Fuerzas Armadas, con especial protagonismo de la Armada.

En este contexto, y dentro de la VII edición del curso sobre la Cultura de la Paz dirigido a profesores de la CARM, se desarrolló la conferencia que da origen a este artículo, en la que se puso de relieve la importancia de la preparación continua del personal militar como base de su eficacia.

La intervención del Capitán de Navío Don Rafael Hernández Rodríguez, Jefe del Estado Mayor de la Fuerza de Acción Marítima, permitió a los asistentes comprender de forma clara el papel de esta estructura dentro de la Armada. Se explicó cómo el Estado Mayor actúa como órgano de apoyo al mando, encargado de planificar, coordinar y facilitar la toma de decisiones.

A partir de ahí, se introdujo la Fuerza de Acción Marítima como el conjunto de unidades navales dedicadas a garantizar la seguridad en la mar, la vigilancia de los espacios de interés nacional y el apoyo a la acción del Estado, tanto en aguas cercanas como en misiones internacionales. Una labor discreta, pero fundamental, que conecta directamente con la protección de nuestros intereses y nuestra seguridad colectiva.

1.- España, un país que vive de cara al mar

España no puede entenderse sin el mar. O, mejor dicho, vivimos de cara al mar, aunque a veces lo olvidemos. No se trata solo de kilómetros de costa, sino de una realidad mucho más amplia: archipiélagos, rutas comerciales, pesca global y una posición estratégica única en el Estrecho de Gibraltar.

El mar es riqueza. Es energía. Es conexión con el mundo. Por él circulan mercancías, energía y recursos que sostienen nuestra vida diaria, aunque no lo veamos. Pero también es un espacio complejo, abierto… y difícil de controlar.

En ese mismo entorno aparecen riesgos que muchas veces pasan desapercibidos: inmigración irregular, narcotráfico, explotación ilegal de recursos o incluso actividades “opacas” de buques sin control claro. A ello se suman emergencias y catástrofes en las que la respuesta debe ser rápida y eficaz.

Todo esto lleva a una idea muy clara: el mar no puede dejarse solo. Hay que vigilarlo.

2.- La acción del Estado en la mar: un esfuerzo conjunto

Frente a estos desafíos, España no actúa con un único organismo, sino mediante un sistema coordinado en el que participan distintos ministerios: Defensa, Interior, Transportes, Agricultura o Hacienda, entre otros. Es lo que se conoce como acción del Estado en la mar.

En este entramado, la Armada desempeña un papel central. No solo por sus capacidades, sino porque actúa como elemento integrador, apoyando al resto de organismos y garantizando una presencia constante en el mar.

Aquí es donde entra en juego la Fuerza de Acción Marítima: una herramienta flexible, preparada para actuar en múltiples escenarios y coordinarse con distintas instituciones.

3.- ¿Qué es la Fuerza de Acción Marítima?

Llegados a este punto, surge la pregunta: ¿quién hace todo esto?

La Fuerza de Acción Marítima (FAM) es, en esencia, el conjunto de unidades navales dedicadas a la seguridad marítima en sentido amplio.

Se trata, además, de una estructura relativamente reciente, creada en 2004 como parte de la modernización de la Armada para adaptarse a un entorno marítimo cada vez más complejo.

Su misión no es el combate naval tradicional. Es algo distinto, pero igual de importante:

  • Vigilar
  • Controlar
  • Proteger
  • Apoyar

Se trata de una fuerza diseñada para estar presente de forma continua, adaptándose a cada situación.

Una de sus capacidades más interesantes es su polivalencia. Sus buques pueden desempeñar múltiples funciones: desde vigilancia pesquera hasta apoyo humanitario, pasando por misiones internacionales o control de tráfico marítimo.

4.- Preparación y operatividad: un ciclo continuo

Pero nada de esto ocurre por casualidad. Detrás hay mucha preparación.
Los buques siguen un ciclo bien definido: primero se alistan, después se certifican y, solo entonces, están listos para operar. Este proceso garantiza que cada unidad cumple con los estándares necesarios en personal, material y organización.

Lo interesante es que la FAM no solo prepara sus unidades, sino que también las emplea en operaciones. Esta doble función la convierte en una estructura especialmente eficaz, aunque también exigente.

Quienes planifican son, muchas veces, los mismos que están en la mar. Y eso marca la diferencia.

5.- Los medios: diversidad al servicio de la misión

La FAM dispone de una amplia variedad de buques:

  • Patrulleros de altura y litoral.
  • Buques hidrográficos.
  • Unidades multipropósito.
  • Buques de apoyo logístico.

Algunos de ellos proceden de adaptaciones de embarcaciones civiles, lo que demuestra una capacidad de innovación práctica y eficiente.

Especial mención merecen los buques hidrográficos, encargados de estudiar el fondo marino, o los buques científicos que operan incluso en escenarios como la Antártida.

A esta capacidad se suma la incorporación de vehículos no tripulados, tanto aéreos como submarinos, que permiten ampliar la vigilancia y reducir riesgos para el personal.

6.- Las personas: el verdadero motor de la FAM

Más allá de la tecnología, hay una realidad esencial: todo depende de las personas. La vida a bordo no es sencilla pues exige disciplina, coordinación y mucha responsabilidad. Los barcos funcionan las 24 horas del día, con turnos continuos en los que cada miembro cumple una función clave.

Existe una fuerte conciencia de equipo: todos saben qué hacen, por qué lo hacen y cómo encaja su trabajo en el conjunto de la misión.

Es una vida exigente, pero también profundamente vocacional.

7.- Presencia, vigilancia y disuasión

Toda la acción de la FAM se apoya en tres pilares fundamentales:

  • Presencia: estar en el mar.
  • Vigilancia: conocer lo que ocurre.
  • Disuasión: estar preparados para actuar.

Puede parecer simple, pero detrás hay un trabajo constante, 24/7, que combina información, tecnología y coordinación con organismos nacionales e internacionales.

Esta labor incluye desde la protección de infraestructuras críticas, hasta la lucha contra amenazas emergentes o la colaboración con fuerzas de seguridad.

8.- Un entorno cambiante que exige adaptación

El mar actual es un entorno complejo, donde las amenazas no siempre son visibles ni convencionales.
Se habla de estrategias híbridas, de conflictos difusos, de desafíos tecnológicos. Todo cambia rápidamente.

Por eso, la clave está en la adaptación:

  • medios flexibles
  • cooperación internacional.
  • formación continua.

La FAM opera también fuera de nuestras aguas, participando en misiones de seguridad y contraminas, principalmente en el Mediterráneo, la costa oeste africana y el Índico, contribuyendo a la seguridad global.

Para concluir:

Al salir de la citada conferencia, me quedó una sensación muy clara: la de haber descubierto una realidad que normalmente pasa desapercibida.

Desde Cartagena, cada día, hombres y mujeres trabajan en silencio para que todo siga funcionando con normalidad. Para que las rutas marítimas estén seguras, para que los riesgos se controlen y para que, en definitiva, podamos vivir con tranquilidad.

La Fuerza de Acción Marítima no suele ocupar titulares. No busca protagonismo. Pero su labor está ahí, constante, eficaz y discreta.

Y quizá lo más importante es eso: saber que existe.

Saber que, más allá del horizonte, hay una estructura preparada, profesional y comprometida, que vela por nuestros intereses y nuestra libertad.

Como ciudadanos de la Región de Murcia, no deja de ser motivo de orgullo -y también de admiración-, descubrir hasta qué punto Cartagena no solo mira al mar, sino que contribuye activamente a protegerlo.

Muchas veces no lo pensamos, pero el mar está ahí, siempre presente, aunque no lo miremos. Y sin embargo, de él dependen aspectos esenciales: nuestra economía, nuestra seguridad y, en buena medida, nuestra libertad.

En Cartagena, uno de los principales centros navales de España, opera una estructura poco conocida pero absolutamente esencial: la Fuerza de Acción Marítima. Este artículo quiere acercarnos, de forma sencilla, a lo que es, lo que hace para proteger nuestros intereses y garantizar algo tan básico como nuestros intereses en la mar.

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