El proyecto del «Tonina» entra en fase real: Cartagena acelera su apuesta submarina

Geoes21.-Armada.-Submarino Tonina,-Apuesta submarina.-Prensa Orp.-Cartagena, 19 de Abril  de 2026

La alcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo define a la ciudad de Cartagena como «una etiqueta que no es márketing vacío, sino relato histórico con proyección de futuro», como síntesis de un proyecto que mezcla identidad, industria, defensa y turismo. Cartagena lleva más de cien años estrechamente ligada a los submarinos, a través del nacimiento del inventor Isaac Peral hasta el Arsenal, donde está implantada la Base y Escuela de Submarinos, cuya implantación ha servido, según afirma el periodista de Cartagena Plaza, Diego Sánchez, como «síntesis de un proyecto que mezcla identidad, industria, defensa y turismo».

La primera edil cartagenera ha bautizado a Cartagena como «ciudad de los submarinos», durante la presentación de los avances del proyecto del submarino «Tonina S-62», consistente en llevar a efecto «una marca reconocible dentro y fuera de España», que conduce a lograr posicionar a Cartagena como referente internacional. Con tal motivo, se ha acordado crear una mesa institucional que coordina su desarrollo y con el anuncio de «los próximos trabajos de impermeabilización, consolidación y adecuación del espacio que acogerá al sumergible». En este encuentro estuvieron presente la regidora cartagenera, el Almirante Aniceto Rosique, actual director general de Armamento y Material, el Vicealmirante-Jefe del Arsenal, Alejandro Cuerda, así como la Autoridad Portuaria y Navantia, como entidades colaboradoras.

También se trató la constitución de la comisión mixta de impulso, seguimiento y coordinación del proyecto institucional. Con tal motivo asistieron también el director del Museo Naval de Cartagena, Marino Fernández-Bravo; el edil de Presidencia, Urbanismo e Infraestructuras, Diego Ortega, y responsables técnicos municipales. Igualmente acudieron el titular de la Autoridad Portuaria, Pedro Pablo Hernández, y el responsable de Reparaciones de Navantia-Cartagena, Luis Miguel Rodríguez Tudanca.

Por su parte, el Almirante del Arsenal, Alejandro Cuerda afirmó que «sería un espacio único no solo a nivel regional o nacional, sino mundial». El proyecto va más allá del turismo. Tiene una carga estratégica evidente.

Por su parte, el Almirante Aniceto Rosique vinculó directamente a la llamada Cultura de Defensa y aseguró que «la Armada se va a ver beneficiada porque mejora la Cultura de Defensa». Es decir, no solo atraer visitantes sino explicar qué ha sido y qué es la Armada en Cartagena. La clave está en el salto conceptual. Cartagena deja de ser solo una ciudad con historia naval para convertirse en una ciudad tematica en torno al submarino.

El Presidente de la Autoridad Portuaria, Pedro Pablo Hernández fue claro: «Va a ser algo magnífico, incluso mayor de lo que imaginábamos» y añadió que «Cartagena, ciudad de los submarinos» no es un lema localista. Es una declaración de intenciones.

Porque, si el proyecto se completa como está planteado, la ciudad pasará a tener: un submarino real visitable, túneles originales adaptados al público, un relato museístico inmersivo, y sobre todo, algo que no existe en ningún otro lugar del mundo.

Lo acontecido en el edificio consistorial no fue una presentación al uso. No hubo infografías ni fechas cerradas. Hubo algo más relevante: la constatación de que el submarino «Tonina» (S-62) ha entrado en fase de ejecución real, con varias administraciones trabajando a la vez y, sobre todo, hablando el mismo idioma.

La alcaldesa. Noelia Arroyo eligió bien las palabras: No vendió plazos imposibles ni inauguraciones cercanas. Prefirió fijar el marco: «Es un sueño de todos los cartageneros desde hace décadas».

Durante años, el «Tonina» fue eso: un símbolo aparcado. Una pieza de memoria naval sin encaje claro. Lo que cambia ahora es el contexto.

El Ayuntamiento tiene los túneles. La Armada está dentro trabajando. La Universidad Politécnica de Cartagena ha certificado que el espacio es viable. Y el proyecto, por primera vez, tiene estructura técnica.

«La instalación reúne las condiciones y se puede adecuar», explicó Arroyo. Dicho de otra manera: ya no se debate si se puede hacer, sino cómo hacerlo. 

Eso sí, conviene no edulcorarlo. Los túneles siguen siendo hoy un espacio en obra. La Armada continúa con la retirada de residuos acumulados durante décadas y el Ayuntamiento avanza en estudios de seguridad, evacuación e impermeabilización.

No hay maquillaje en el diagnóstico: «no hemos podido ocuparlos todavía porque la Armada está trabajando».

Pero la foto ha cambiado. Antes no se podía entrar. Ahora se está interviniendo. Si hay un elemento que sostiene el relato es el estado del propio «Tonina».

El Almirante Alejandro Cuerda, que lo conoce desde dentro, desmontó cualquier imagen de abandono: «Sorprendería muchísimo ver la calidad de cómo está el submarino».

No es una exageración. El submarino ha permanecido cerrado, protegido, casi encapsulado. Dentro, según explicó, el paso del tiempo apenas ha hecho mella. «Se cierra la escotilla y se conserva todo».

El reto no es reconstruirlo, sino adaptarlo. Abrirlo el público sin perder su esencia. Hacer visitable un espacio que nunca estuvo pensado para visitantes. Y ahí está una de las claves del proyecto: no se trata de un museo convencional, sino de una experiencia física.

Hay algo que distingue esta fase de intentos anteriores: la coordinación.

En la misma mesa se sientan Ayuntamiento, Armada, Autoridad Portuaria, Navantia y técnicos especializados. Y todos dependen de todos. El puerto necesita saber cómo llegará el submarino; el Ayuntamiento necesita los túneles limpios y la Armada marca los tiempos de intervención.

Colaboración público-privada y búsqueda de patrocinadores

El Almirante Aniceto Rosique, que lleva años -desde 2018- vinculado al proyecto, lo resumió con una mezcla de realismo y optimismo: «Ahora lo vamos a sacar bastante rápido». Rápido, en este contexto, no significa inmediato. Significa que el proyecto ya no está bloqueado. Si hay un punto donde el discurso se vuelve menos épico es en la financiación.

Rosique lo dijo sin rodeos: «Necesitamos recursos económicos».

Y ahí entra una nueva fase: la búsqueda de patrocinadores. Empresas, fundaciones, tejido económico, Lo que antes fue un proyecto institucional ahora necesita músculo privado.

Arroyo confirmó que ya hay contactos y primeras respuestas: «Tenemos empresas que van a ser tractoras».

Un proyecto único

El Almirante Cuerda lo formuló con claridad casi didáctica: «Meter un submarino dentro de un túnel preparado para submarinos es algo que no existe».

Y ahí está la diferencia. No es solo un submarino visitable y no son solo túneles musealizados: es la combinación de ambos, es su contexto original. Eso es lo que permite a Cartagena intentar apropiarse de esa etiqueta: ciudad de los submarinos. En política, la ausencia de fechas suele ser mala señal. Aquí no necesariamente.

La alcaldesa lo dejó claro; «No podemos correr. Es un proyecto único y hay que hacerlo con rigor». No hay calendario cerrado, pero sí cronograma. No hay inauguración a corto plazo, pero sí trabajos en marcha. Y, sobre todo, hay un cambio de narrativa. «No estamos contando lo que queremos hacer, sino lo que ya estamos haciendo».

Le falta ejecución, financiación y tiempo. Bastante tiempo. Pero por primera vez, todos los elementos están sobre la mesa.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *