Misercua: el espectáculo

Causa solidaria. El auditorio El Batel se llenó para apoyar la investigación contra el cáncer del doctor Pedro Cascales
Tomás Martínez Pagán
Muchos años atrás, cuando mi invitado de hoy tenía siete añitos, estaba jugando con una amiga al circo en un parque del bonito pueblo minero e irrepetible de Portmán. Se subió encima de un montículo de arena con una cuerda en la mano y dijo: «¡Bienvenidos al circo!». Se paró unos momentos y dijo: «¡Misercua!». Aquella amiga, extrañada, le preguntó: «¿Por qué ese nombre?». Él se quedó sorprendido y le dijo: «Pues no sé. Se me acaba de ocurrir». La joven se quedó callada unos segundos, le miró y le dijo: «Si algún día tienes una empresa ponle ese nombre porque está muy chulo». Y ahí quedó la cosa.
Él siempre ha tenido ese nombre guardado dentro de sí. De hecho, años después jugaba que tenía un colegio y le ponía de nombre Misercua. El día que abrió su primer negocio -la escuela de música- no sabía que nombre ponerle. Entonces le vinieron a la cabeza aquellos recuerdos de niño en Portmán y le colocó el nombre guardado. Misercua, el que mantiene hoy su empresa.
Abel Solano Soler es director musical, fundador de Academia Misercua, productor de eventos y propietario de la tienda de instrumentos musicales. Un músico de formación, emprendedor y gran gestor cultural con más de una década de trayectoria. Inició sus estudios con la viola y evolucionó hacia la dirección, la pedagogía y la producción musical. Actualmente dirige la tienda de instrumentos y la escuela de música y canto Misercua, proyecto que acaba de ampliar con una nueva sección de danza. Abel compagina la dirección artística con la organización de galas musicales desde hace trece años apostando siempre por la calidad, la formación de nuevos talentos y la creación de experiencias escénicas para todos los públicos.
Antes de llegar a triunfar en el mundo de los negocios este empresario inició sus estudios en el colegio Hispania, pasando después al Conservatorio de Cartagena donde estudió viola y piano. Su inquietud por crear empresas le llevó a buscar trabajo en sectores bien remunerados, poniendo su objetivo en el sector industrial que estaba muy bien pagado. El Valle de Escombreras era su objetivo y, allí, Repsol. Inició su labor en la importante empresa nacional Avantia Tics como responsable del área de mantenimiento portuario. Su valía personal hizo que lo fichara una empresa líder en el sector como es Indalsia de Calderería con sede en Almería, para el emergente negocio de termosolares en Andalucía y Extremadura. Esto le permitió emprender y montar su primer negocio en un pequeño bajo en Barrio Peral, dejar el montaje industrial y dedicarse de lleno al crecimiento de su comercio.
Sus habilidades musicales y de buen gestor han sido claves para el desarrollo y crecimiento de su grupo empresarial. De aquel pequeño bajo ha pasado a estar constituido, a día de hoy, por tres locales con un buen número de metros cuadrados. Tiene exposición de pianos, saxofones Yamaha, guitarras Olimpo e infinidad de instrumentos musicales. Allí también se encuentran las escuelas de música y danza y unos extraordinarios estudios, con un plató televisivo de altísimo nivel diseñado y tecnología punta en medios audiovisuales y de grabación. Abel -comprometido con mejorar día a día tanto lo artístico como la gestión- tiene la compañía con los máximos estándares en calidad y tecnología, con un repertorio muy bien trabajado en clásico, moderno y espectáculos temáticos.
La dinastía Solano tiene continuidad pues su hijo Abel Jr. de tan solo siete años ya toca el violín de forma magistral. Abel es un gran aficionado a la buena mesa y a la cocina aunque le gusta aplicar la dieta keto pero, a veces, se la salta. De hecho, en el evento de fin de curso de la academia donde se reúnen cerca de 200 alumnos él ejerce de chef cocinando su plato favorito: la paella. Con ella es un verdadero maestro, como han podido comprobar muchos amigos. Elabora un arroz cuidado al detalle con mucho equilibrio para distinguir los sabores, activando la memoria de los comensales. La paellera sobre trébedes y fuego vivo, su control de tiempo y temperatura dan como resultado un perfecto arroz seco.
«Hasta la bandera»
Pero, al margen de su habilidad culinaria que la borda, es con la batuta cuando lo pudimos disfrutar en la XIII ‘Gala Misercua’ celebrada en el auditorio El Batel. Un espectáculo con casi 300 participantes que se llenó «hasta la bandera». Desde la bienvenida en los exteriores del auditorio con performances de dimensiones extraordinarias, el cóctel en alfombra roja hasta la subida del telón con unos presentadores de verdadero lujo: Óscar Martínez y Doña Angustias, de La 7 TV, y Mónica Martínez, de Telemadrid, que hicieron una conducción de la gala extraordinaria. Gala para apoyar el proyecto de investigación contra el cáncer del doctor Pedro Cascales, el cual formaba parte de la orquesta tocando el violonchelo del que es un gran músico. La recaudación por BIZUM directo en sala fue un éxito. Actuaciones estelares acompañadas de la orquesta y el coro Patria interpretando bandas sonoras de películas como ‘Transformer’, ‘El Príncipe de Egipto’, ‘Titanic’, ‘Llorona’, ‘Vaiana’, ‘Hakuna Matata’, ‘Muy inmortal’ y una actuación espectacular de ‘El Rey León’.
Pude disfrutar de esa extraordinaria gala en directo al igual que de un exquisito arroz compartiendo mesa con nuestro invitado en Alviento elaborado por el maestro arrocero Javier Madrid ‘Chef Willy’. Su cocina demuestra que el verdadero lujo no es lo espectacular sino lo auténtico pues, para emocionar, no hace falta ruido sino que basta con fuego lento. El maestro aplica dos cosas: que la cocina es un acto de afecto y que la humildad es una forma de inteligencia. El metre Víctor nos sirvió unos champiñones al ajillo (un plato típico de la casa), pulpos a la cartagenera y, como entrante final, caballitos en tempura con salsa de curry verde. Después dio paso a una rica ensalada Campo de Cartagena de perdices de lechuga, tomate de nuestra tierra, tápenas, aceituna, cebolla caramelizada y rábanos con buen aceite. Posteriormente, vino el arroz seco donde cada grano cuenta una historia y cada plato celebra la riqueza de nuestra gastronomía mediterránea. Fue magistralmente elaborado por el ‘Chef Willy’ con arroz de Calasparra que está celebrando el 40 Aniversario de su D.O.P., exquisito de secreto y boletus con arroz bomba, un auténtico lujo de plato. Todo regado con un Gran Novas albariño y un tinto de Ribera Vílano 57, un vino de gran longitud y largo recorrido elaborado con Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Merlot. El postre consistió en Crème Brûlée de vainilla con un Porto Ferreira y un asiático que nos dejó redondos de productos y servicio en mesa. Les dejo con esta sabia reflexión que es tan real como la vida misma: «Para disfrutar sin mirar el bolsillo, hay que trabajar sin mirar el reloj». Estamos de acuerdo, ¿verdad?
Las cosas por su nombre – Tomás Martínez Pagán

Fuente: Misercua: el espectáculo | La Verdad https://share.google/aaj8bI76QKdsullVD
