Polarización ciudadana
Jerónimo Martínez
Editorial

Viendo algunos espacios televisivos de actualidad me preocupa, como a muchos ciudadanos, la enorme y creciente polarización de los protagonistas, a veces coincidentes tanto en procedencia como profesión.
Es lamentable, resulta desoladora la discusión planteada en un momento de la confrontación de ideas. En un tiempo récord, asistimos al inicio de la conversación planteada por el presentador, a modo de prólogo, siempre en un tono conciliador por parte del primero, para que los contertulios se pongan a conversar acerca del asunto a debatir. Entonces, está casi medido, sin que venga a cuenta, por encima del razonamiento de cada uno con su particular razón, asistimos al enfrentamiento abierto que va subiendo de tono entre las partes para desolación de quien se supone debe de conducir pacíficamente el diálogo. Como debe de ser.
Estoy convencido, la experiencia me lo dice, que los contendientes están deseando llegar a este lugar y momento para sacar el machito que nos invade, a sabiendas que cuando salgamos en el poco espacio existente entre el lugar de los hechos y la calle, probablemente continúe la discusión, y que el telespectador que nos ha visto a través de la denominada «caja tonta» nos de la enhorabuena por atrevernos a discutir y dejar a un lado la razón, que es lo verdaderamente importante.
¡Triste, muy desolador!
Polarización ciudadana
Jerónimo Martínez
Editorial
