Los amigos de los michirones

Las cosas por su nombre
Directivos de la Asociación Gastronómica, con miembros del jurado y cocineros participantes frente a los fogones

Fotógrafo Verdú. LA VERDAD
TOMÁS MARTÍNEZ PAGÁN
Domingo, 7 de abril 2024 | Actualizado 14/04/2024 13:12h.

Los michirones son las habas secas, que se producen cuando la materia prima ya no está
tierna. Se les deja engordar y luego se secan al sol. Deben ser grandes y carnosas, aunque también se utilizan, según la zona, habas tiernas o congeladas. Es un plato poco complicado, de origen humilde y del que en cada hogar se le da un toque particular. Es un guiso que en sus inicios lo preparaban las gentes del campo, utilizando ingredientes de larga conservación cuando escaseaban los productos frescos. Era utilizado como alimento básico por las gentes de hace siglos, que se convirtió después en un plato muy solicitado en mesones y tabernas y muy utilizado en las familias en sus cumpleaños y bautizos.

Las habas secas son de todo menos atractivas para cocinar con ellas algo tan rico como
nuestros michirones. El término puede provenir del árabe ‘misrun’, de significado pequeños egipcios. Son típicos de la huerta de Murcia, Campo de Cartagena, Vega Baja alicantina, Mazarrón y algunas zonas en la provincia de Almería.

Esta introducción viene a cuenta de una extraordinaria jornada que pude disfrutar por
invitación de mi amigo Antonio Almarza, presidente de la Asociación Gastronómica de la
Región de Murcia ‘Michirón Gourmet’, un extraordinario grupo de buenos amigos y amantes de la buena mesa, que se reúne periódicamente para degustar la cocina de toda la Región. Visitan restaurantes donde degustar su cocina, con una condición prioritaria, entre los platos a degustar: uno de ellos tiene que ser uno de michirones.

El pasado lunes se celebró la segunda edición del concurso nacional, dentro de las Fiestas de Primavera Los miembros puntúan el menú valorando individualmente la presentación, elaboración, conservación de recetas tradicionales, calidad de ingredientes y el servicio en mesa. Lo hacen para otorgar un premio anual al más valorado de las doce visitas, donde repiten para hacerle entrega al restaurante ganador del reconocimiento gastronómico ‘Michirón Gourmet’. Pero esta Asociación Gastronómica está tan bien organizada, que en la primera visita al restaurante del mes, le hacen entrega del diploma de reconocimiento gastronómico por la visita y por el plato especialidad del mismo.

El pasado lunes, en el Barrio del Carmen de Murcia y junto al río, esta Asociación celebró la II Edición del Concurso Nacional de Michirones, dentro de la programación de las Fiestas de Primavera. Empezó a las 10.30 la jornada gastronómica a cargo de los seis cocineros
seleccionados, aficionados y profesionales, que exhibieron su destreza y sus dotes culinarios del guiso de michirones.

El oro fue para Ricardo Lozano, la plata para Antonio José Alonso y el bronce para José Antonio Salmerón Plato tradicional El objetivo es dar a conocer las virtudes de la cocina típica murciana, mediante el cocinado de un plato tradicional de la huerta Murciana y el Campo de Cartagena. La finalidad de tan emblemática Asociación Gastronómica es mostrar al público asistente cómo se elaboran con productos y materias primas locales, como seña de identidad gastronómica de nuestra Región.

Aprovechan para compartir las costumbres y tradiciones con amigos, vecinos y turistas
procedentes de distintos lugares. Este popular concurso está abierto a la participación a título individual de todas las personas que lo deseen: amas de casa, aficionados, discapacitados, cocineros profesionales y alumnos de escuelas de hostelería. Cada concursante tiene su mesa y espacio habilitado con cocina eléctrica de un fuego, ollas, cuchara, cuchillos, tabla de corte y un delantal.

Y sobre la mesa todos los condimentos: habas tiernas, huesos y jamón de chato murciano,
chorizo dulce, tocino con carne, sobrasada, pimentón, hojas de laurel, cabeza de ajos,
guindillas, pimienta negra, sal, agua, vino tinto de la Región y aceite de oliva. Durante hora y media, cada cocinero prepara su olla a su propio estilo, el cual durante la cata del jurado explica su elaboración con todo detalle. Mientras los concursantes elaboran los michirones de concurso, el ganador del año anterior elabora una olla con 500 raciones, que da a degustar a todos los invitados, regadas con cerveza Estrella de Levante. Todos los años también aportan una buena cantidad de raciones para la Fundación Jesús Abandonado Centro de Acogida, formando parte de la obra social que cada año tienen dentro de sus objetivos.

Pude disfrutar de una jornada muy especial, al ser invitado a formar parte del Jurado, que
estuvo formado por miembros de la Asociación, con su presidente Antonio Almarza al frente, el teniente de Alcalde José Guillén, la concejal Sofía López, Paco Hernández de Gasto Crónicas, Antonio Fernández de Pomarus, Yayo Delgado de Estrella de Levante, cocineros profesionales y patrocinadores del concurso.

Los ganadores

El Michirón de oro fue para Ricardo Lozano del Centro de Cualificación Turística (CCT). El
Michirón de plata recayó en Antonio José Alonso, de la Escuela de Hostelería de Cartagena y el de bronce, para José Antonio Salmerón de Cocina Salmerón, aunque todos lo participantes recibieron premios en metálico, en productos y trofeos.

Extraordinarios anfitriones fueron todos los miembros de la Asociación, que este año asistirán al IV Concurso que celebraremos en la Trimilenaria, realizando el hermanamiento entre ambas asociaciones. Una vez terminado el concurso me invitaron a compartir mesa con todos ellos. Cruzamos el río y a menos de 50 metros del lugar de la celebración del evento, llegamos a la barraca huertana ‘El Pimiento’.

En una mesa repleta de amistad y buen ambiente, nos dimos un homenaje al más puro estilo de comida típica que se consume en esos días de fiesta en Murcia. Iniciamos con una ensalada murciana de lechuga en perdiz y otra de mojete con tomate de bote, cebolla, olivas, huevo duro y atún, muy sabroso y refrescante. Todo ellos lo acompañamos con una rica sangría y buenas jarras de cerveza.

Continuamos con productos de plancha, muy bien elaborados, como morcillas sobre tosta de pan de campo; longaniza roja sabrosa, que en nada tiene que envidiar a las chistorra de Navarra; longaniza blanca de bocado acompañada de su rebanada de pan; y unas lonchas de buen tocino con magra de chato murciano. Seguimos con un queso a la plancha, exquisito y unas patatas en cortes transversales al horno bien salpimentadas y con su aceite, para acompañarlas con ajo y mahonesa.

Vino de mistela

El postre, como no podía ser de otra manera, fueron unos paparajotes genuinos de la huerta murciana, servidos en su fuente y decorados con unas ramas de canela y flor de limonero.

Iban acompañados de un buen vino de mistela, para alternar bocados de paparajote y sorbos de licor. Terminamos con un café de olla, con sus gotas de anís dulce. El siguiente paso fue visitar a La Virgen de la Fuensanta y ver la ofrenda de flores que le hacían las Asociaciones y Cofradías de Murcia. Terminamos con un refrescante gin tonic en una terraza de Alfonso X en un ambiente de fiesta por los cuatro costados.

Finalizo este artículo con un merecido reconocimiento a Raimundo González Frutos, creador del emblemático restaurante Rincón de Pepe, padre de la gastronomía murciana, miembro de honor de la Academia de Gastronomía de la Región de Murcia, Hijo Predilecto de Murcia, y Premio Nacional de Gastronomía, entre otros muchos reconocimientos. Se nos fue a los 98 años un grande, muy grande como persona y como cocinero, que puso el nombre de Murcia, en el mapa gastronómico del mundo. Termino hoy con una reflexión que lo dice todo: «Un hombre se convierte en lo que piensa».

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