Un encuentro en Abarán

Geoes21.-Opinión.-Un encuentro en Abarán.-Tomás Martínez Pagán.-Cartagena, domingo 26 de abril de 2026

En sesenta y nueve años que llevo viviendo en mi Trimilenaria fue este el primer Domingo de Resurrección que, a las 7.15 horas del amanecer del día «en que la vida vence a la muerte», salí de la ciudad de los submarinos con la proa del coche rumbo al inigualable Valle de Ricote. Las huertas serpenteantes, el río y su encanto especial son los ingredientes que lo convierten en una auténtica delicia con la sensibilidad de la cultura árabe. Conformado por los municipios de Abarán, Archena, Blanca, Cieza, Ojós, Ricote, Ulea y Villanueva del Segura, juntos trazan una frondosa huerta que serpentea a lo largo de las riberas bañadas por el río Segura y te transportan a un mundo idílico. El apacible discurrir del río nos traslada de soto en soto a través de meandros cuajados de chopos y sauces, ocultando tras ellos un mar de frutas y hortalizas.

Nada más llegar a mi destino, Abarán, a primerísima hora fui directo a la plaza de la Zarzuela y al parking, justo debajo de la nueva plaza de toros, que se inauguró en septiembre de 1999. Sustituyó a la anterior ubicada en el mismo sitio y que databa del año 1885. Poseía un aforo menor y, a pesar de que la querían conservar los abaraneros, se encontraba en muy mal estado. Por ello, el Ayuntamiento la derribó para construir una nueva de mayor capacidad y convertirla en una plaza muy vistosa. A las 8.45 horas de la fresca mañana me senté en la Confitería La Era, justo frente a la Puerta Grande del coso. La encargada me sirvió —con una amabilidad extraordinaria— una tostada en su punto exacto de tueste acompañada de un buen café cortado, cremoso y en taza.

En la calle empezó a sentirse un gran ambiente de nazarenos y portapasos de diferentes cofradías. Se respiraba Semana Santa, y de la buena. Terminado el desayuno entraron mis amigos Jesús Molina y Jesús del Espíritu Santo, ‘El Súper’, cuñados y abaraneros hasta la médula. Comentamos que la celebración no era una festividad más, sino la más importante del Cristianismo.

Tres elementos esenciales

La secuencia ‘Nacimiento-Pasión-Muerte-Resurrección’ no es sólo un Misterio insondable, sino más una Revelación. La Resurrección no tendría razón de ser sin la Pasión, como el perdón sin la ofensa, o el alivio del dolor. Resucitar exige ser capaces de desprenderte de todo lo que más te cuesta para lograr la plena felicidad y paz interior. Para ello necesitamos tres elementos esenciales. El primero es tener fe, la necesaria para saber que en un solo día podemos ser capaces de ver, percibir o sentir los siete pecados capitales. El segundo radica en ser conscientes de nuestras limitaciones e imperfecciones y considerar al prójimo. El último se basa en nuestra capacidad de amar, la cual es productora de los dones anteriores. Y la mejor manera de definirla es la de practicarla.

En amena tertulia nos desplazamos hasta el Bar Miguel donde fuimos recibidos agradablemente por el consiliario de la Cofradía, el reverendo Miguel Ángel Saorín —conocido por sus 14 años en Cartagena— y el consiliario de la Junta de Hermandades de Abarán, el reverendo Felipe Tomás. Por la Cofradía Sacramental de Nuestro Padre Jesús Nazareno nos recibieron el hermano mayor, Francisco Sánchez; el hermano mayor de honor, Jesús de Cruz Montiel; y el tesorero, Ramón José Sánchez. Los invitados de honor de la Cofradía fueron Jesús Molina y Jesús del Espíritu Santo. Por parte de la Junta de Hermandades y Cofradías Pasionarias de Abarán su presidente, Francisco Javier Torrano; y el secretario, José Joaquín Gómez. El Ayuntamiento estuvo representado por su alcalde, Jesús Gómez, y por los concejales de Tradiciones, Jaime Torrano; de Cultura, Penélope Luna; de Patrimonio, Fernando Martínez; y los del Grupo Municipal Popular Luisa María Fernández y David Pérez. Disfrutamos de un desayuno con porras y churros antes de partir —acompañados de la Banda de Cornetas y Tambores Tercio Romano— hacia la Ermita de los Santos Médicos San Cosme y San Damián.

La Ermita está ubicada en las zonas más altas del casco urbano. Goza de un balcón mirador con unas vistas espectaculares al Valle de Ricote, con el río Segura y la sierra del Oro. La fachada está adornada con mosaicos que ilustran a la Virgen del Oro, patrona de Abarán, al Niño Jesús, y al cuarto centenario de los Santos Médicos. Los patronos de Abarán se encuentran en el retablo junto al Cristo del escultor José Planes. Entran entrañable y delante del trono se produjo mi nombramiento de Capataz de Honor del Cristo Resucitado de la Cofradía Sacramental con la entrega de la túnica de gala, la medalla y el martillo de mando. Rodeado de autoridades y hermanos firmé en el Libro de Honor de la Cofradía recogiendo el relevo de los que fueron mis predecesores. Grandes personalidades como Paloma Gómez-Borrero, Rami Aboukhair, Jaime García-Legaz, Tomás Fuertes, Marcos Ortuño o la Marquesa de Santillana.

Se inició la procesión transcurriendo por las calles bellas, estrechas, llenas de vida y con balcones decorados con los colores de las distintas cofradías. Siguiendo el asesoramiento de la experta capataza Dama Jarque, a golpe de martillo yo ponía arriba el trono y ordenaba sus correspondientes paradas perfectamente coordinadas con los portapasos. En un singular recorrido con esquinas a noventa grados, calles cuesta arriba también, otras en inclinación contraria, llegamos a situarnos detrás del Ayuntamiento. Con una perfecta coordinación entre el trono del Cristo por un extremo de la plaza de la Casa Consistorial y, por el contrario, se introdujo la Virgen del Amor Hermoso para llegar al esperado encuentro con suelta de palomas y un vívido de alegría de todo el pueblo concentrado en la plaza y calles anexas.

Terminamos tan emotivo día abaranero con la celebración de la Eucaristía en la Ermita. Posteriormente, en su almacén de tronos, compartimos una convivencia entre hermanos a base de unos exquisitos bocadillos de pisto, mojete murciano, huevos duros con sal, habas tiernas, embutidos y quesos, buen vino y una exquisita barbacoa de lomo, panceta y longanizas para tomar con pan de campo que, después de procesionar, nos vino de lujo. Antes de regresar a la Trimilenaria mis buenos amigos los cuñados de la Peña Gastronómica Los Putonyos me hicieron unas paradas en la cervecería Miguel y otros bares. Probamos unas tapas típicas y riquísimas para coger fuerza para el camino: la típica fritá, chato de pimiento, un plato de bacalao de 5 estrellas, berenjena “adóba” y, acompañando, unas cañas tiradas con alegría desbordantes de espuma y dándole prisa mientras bajaban el nivel. El punto dulce fueron unas picardías de caramelo y avellanas, bizcochos borrachos, unos condestados y las toñas abaraneras. Les dejo con esta reflexión: «Ni la pobreza obliga a nadie a robar, ni la riqueza lo evita». Tan real como la vida misma.

Francisco Javier Torrano, Jesús Molina, Ramón José Sánchez, el reverendo Felipe Tomás, Jaime Torrano, Alba, Francisco Sánchez, Tomás Martínez, el reverendo Miguel Ángel Saorín; el alcalde de Abarán, Jesús Gómez; David Pérez, Luisa Fernández, Carmelo Gómez, Jesús ‘El Súper’, Jorge Ato, Zara Ruiz y Fátima Saorín, delante del trono con el Cristo de la Resurrección y el sudario de la Cofradía. LV

LAS COSAS POR NOMBRE
TOMÁS MARTÍNEZ PAGÁN

Fuente original: https://www.laverdad.es/murcia/cartagena/encuentro-abaran-20260419074725-nt.html

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