Soldados que presentaron solicitudes justo antes de maniobras han denunciado al coronel jefe, a dos tenientes coroneles y a varios capitanes y tenientes por delitos de abuso de autoridad

Los dos Juzgados Togados Militares Centrales tienen abiertos cerca de una decena de procedimientos judiciales en los que se investiga a los mandos del Tercio ‘Gran Capitán’ I de la Legión, con sede en Melilla, incluido el coronel jefe.
Así lo ha podido confirmar Confidencial Digital por fuentes judiciales, que detallan que el presunto delito por el que están siendo investigados estos oficiales y suboficiales es el de abuso de autoridad. El origen de todos estos procedimientos es el mismo: la denegación de bajas médicas solicitadas por legionarios del Tercio ‘Gran Capitán’ I.

 

Se disparan las bajas antes de un ejercicio

La Comandancia General de Melilla, de la que depende el Tercio ‘Gran Capitán’ I de la Legión, organizó entre los meses de febrero y marzo de 2023 el ejercicio BETA ‘Rusadir’ I/23, en el Centro Nacional de Adiestramiento (CENAD) de San Gregorio, en Zaragoza. Se trataba del principal hito del año incluido en el Plan Anual de Preparación de la Comandancia General de Melilla.

Justo antes de comenzar ese ejercicio, el Tercio ‘Gran Capitán’ I de la Legión recibió una avalancha de solicitudes de baja por motivos médicos por parte de militares de la unidad.

Concretamente, se registraron en torno a 70-80 solicitudes de baja, un aumento de alrededor del 200% frente a lo que es habitual antes de unas grandes maniobras.

Revisión y denegación de bajas

Resulta que es un fenómeno persistente que, antes de ejercicios en la Península, en unidades militares de Melilla se reciba un número importante de solicitudes baja, prácticamente siempre justificadas por accidentes de tráfico que habrían sufrido esos militares en fechas próximas a las maniobras.

Pero esas peticiones de baja médica se dispararon antes del ejercicio BETA ‘Rusadir’ I/23 que iba a tener lugar en Zaragoza.

Ahora la justicia investiga al coronel Antonio Ferrera, por entonces jefe del Tercio ‘Gran Capitán’ I de la Legión –entregó el mando del Tercio este mes de diciembre al coronel Rafael Sánchez-Barriga-, que habría dado orden a los mandos subordinados del Tercio de que revisaran de manera especialmente minuciosa todas estas solicitudes de baja.

Las solicitudes de baja iban inicialmente avaladas por médicos civiles, que supuestamente habían examinado a los peticionarios y habían certificado que sufrían ciertas lesiones o secuelas de esos accidentes. Pero ante el incremento exagerado de las solicitudes de baja, el coronel pidió para todos los casos un informe de la Sanidad Militar, antes de autorizar o denegar las peticiones.

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