Cultura, turismo y gastronomía en La Manga

Geoes21.-Opinión.-Cultura, turismo y gastronomía en la Manga.- La verdad.-Tomás Martínez Pagán.- Cartagena, 2 de Agosto de 2026
Dinamismo. Su asociación de vecinos está presente en el Consorcio y la Junta Municipal, y coopera con colectivos profesionales, culturales y sectoriales.
No podemos poner en duda que La Manga es un curioso capricho orográfico, uno de los símbolos que mejor identifica el litoral de la costa de nuestra Región como enclave turístico. Una franja de arena única en Europa que se extiende a lo largo de 21 kilómetros desde Cabo de Palos hasta la playa de Veneziola, poniendo límites naturales a la laguna salada que todos conocemos como nuestro Mar Menor y ofreciendo playas con doble costa y aguas cálidas, idóneas para la práctica de los deportes relacionados con la náutica.
En el kilómetro 3,5, desde su inicio en Cabo de Palos —cerca de Monte Blanco— está el límite entre los ayuntamientos de Cartagena y San Javier. En esta bonita y ancha zona de la franja está la residencia del cartagenero Elías, «manguero» de toda la vida, que nos invitó a un gran número de compañeros a una comida con motivo de su onomástica.
Allí me encontré con un buen amigo al que llevaba mucho tiempo sin ver: Javier Caballero, como le conoce todo el mundo.
El chef Cespedosa, de ‘El Arroz es toda locura’, donde elabora comida mediterránea para llevar, es buen amigo mío de la etapa de Cartagineses y Romanos. Él estaba elaborando los arroces para este encuentro.
El primero de ellos fue un arroz de magra y costillejas para continuar con otro muy especial, de sobrasada, queso y cebolla caramelizada. Sobre este segundo arroz, que la verdad nunca había probado, y es que Cespedosa borda los arroces, al igual que los entrantes que tomamos: un mojete murciano, unos calamares con tomate y unas croquetas perfectas.
Mientras disfrutamos de tan exquisito menú con el Mediterráneo de fondo, compartimos recuerdos sobre este cartagenero nacido en la calle Caballero, frontera entre la Cartagena acomodada de aquellos años sesenta —conformada por la Plaza San Francisco, la calle Campos, San Miguel y la calle Honda— y la más castiza de la Serreta y sus adyacentes hasta llegar al emblemático Lago.
Javier fue mi compañero en nuestro colegio del Patronato del Sagrado Corazón de Jesús, situado en la calle Saura, para después pasar al Instituto Isaac Peral «con poco éxito», como a él le gusta decir.
Por ello, él ya se buscó la fórmula de «ganarse las habichuelas» para ser una persona adecuadamente cultivada y con éxito en los negocios.
Su primer contacto con La Manga fue en el año 1965, a través de su padrino y la afición a la pesca.
Iba todos los domingos a pescar con caña y, en el período estival, a Cabo Palos a veranear.
Le gusta el alpinismo («Cabo Palos», referente a «Capus Palustre»). Sus viajes por Europa, México, Cataluña y gran parte de España por sus responsabilidades profesionales le hicieron estar apartado de su querida Manga entre los años 1973 y 2006.
Actualmente, y cuando sus circunstancias se lo permiten, reparte su tiempo entre sus publicaciones literarias, actividades culturales —como el Certamen Literario Internacional de la Asociación de Vecinos de La Manga del Mar Menor— y compromisos sociales y ciudadanos.
Cedió su cargo de presidente de dicha asociación después de siete años al frente, en los que consiguió grandes logros en diversas áreas.
Javier —que es un auténtico relaciones públicas— me propuso mantener un encuentro gastronómico con la actual presidenta de la asociación, María Soledad Fernández, y sus directivos.
La reunión fue en un nuevo chiringuito situado junto al Mar Menor, Umai Beach, situado frente a la Isla del Ciervo.
Allí Javier y yo nos encontramos con la presidenta y su incansable vicepresidente Javier de Diego.
Gran momento el que está viviendo la asociación, que ocupa una vocalía en el Consorcio de La Manga y también está presente en la Junta Municipal con otra vocalía.
María Soledad está propiciando la cooperación entre diferentes asociaciones temáticas, culturales, profesionales y sectoriales de la zona.
Participa en movimientos sociales y desarrolla actividades en la sede durante todo el año como yoga, pilates o ballet, subsanando así la carencia endémica de servicios que se padece en La Manga debido a esa concepción estructural de estacionalidad, que ya debería haber trascendido como mero destino turístico.
La asociación está programando, a través de la Comisión de Festejos, con la inestimable colaboración del Consorcio y su gerente, Esperanza Nieto, y con las concejalías de Festejos de los dos ayuntamientos, el programa de fiestas de verano de La Manga.
Cada día más consolidada
Además de las fiestas de La Manga, continúan con la promoción cultural y turística del Certamen Literario Internacional anteriormente dicho y que ya va por su quinta edición.
Tiene un verdadero mérito que, después de cincuenta años y de haber existido distintas estructuras asociativas desde su inicio, la asociación continúe siendo la misma y, cada día, más consolidada.
Habitualmente trasladan nuevas ideas e iniciativas a los ayuntamientos para dinamizar lugares emblemáticos de su costa, con el objetivo de que la actividad continúe incluso fuera de la temporada estival.
La sede de la asociación se encuentra en el edificio de usos múltiples situado frente a la Plaza del Cavanna.
Allí cuentan con el club de mayores, biblioteca y la sala de la propia asociación.
Entre «plato y plato» hablamos de las carencias de La Manga, paseo marítimo, estación intermodal, la llegada del FEVE hasta la entrada de La Manga, residencias para mayores y, por supuesto, el cuidado y vigilancia de nuestro Mar Menor y las costas del Mar Mayor.
A la hora de degustar las delicatessen de cocina japonesa que elabora la sushiwoman Leticia Navarro, los propietarios del local Carlos e Ismael, nos recomendaron su carta inspirada en cocina nipona dándole un especial protagonismo al atún rojo del Grupo Fuentes.
Empezamos con un surtido sashimi de akami, ventresca, salmón y vieira.
Pasamos a otro de langostinos en ebi tempura con salsa de soja, aceite de sésamo y kimchi.
Continuamos con unas gyozas de pollo, marisco y verduras, elaboradas en masa blanda tipo empanadillas flambeadas con sake.
Unos yakitoris de atún, brochetas de atún a la parrilla, con salsas originales de la sushiwoman dieron paso a un tartar de atún con aguacate, su aderezo y helado de wasabi.
Terminamos con un surtido de sushi nigiri, gunkan, uramaki y hosomaki de diversas combinaciones.
Todo regado con un albariño de Mar de Frades.
El punto dulce fueron unos Mochis de Coco y Matcha Cheesecake, acompañados con un Ginger 43, un exquisito combinado de Licor 43 formado por Ginger Ale, Licor 43, hielo libre de escarcha y 20 ml de lima exprimida con una rodaja también de lima.
Un combinado muy especial servido en su propia copa de diseño.
Les dejo con esta reflexión:
«Quien te traiciona una vez, te traicionará mil veces. No hace falta beberse todo el mar para darse cuenta de que es salado».

Javier Caballero, María Soledad, Javier de Diego, Carlos Cabezos, el autor del artículo y Leticia Navarro, en el chiringuito Umai Beach, frente a la Isla del Ciervo.
Las cosas por su nombre – La verdad
Tomás Martínez Pagán
