Historia jonda de un pueblo irrepetible

Geoes21.-Opinion.-Historias jonda de un pueblo.-La verdad.- Tomás Martínez Pagán.- Cartagena, 29 de Julio de 2026
Portmán. La Coordinadora busca recuperar la memoria del modelo de vida propio de los mineros, de la que tan orgullosos se sienten en el pueblo.
De camino a mi encuentro jondo, trovero y gastronómico hice parada en el Pórtico del Mar Menor, en Los Belones. En la Brasería La Garnacha de mi amigo Pedro Montiel quedé con un gran aficionado a ese arte, León, para marchar juntos hacia nuestro destino.
Allí tomamos un aperitivo consistente en unas cañas muy bien tiradas con su crema, esa capa nivea, suave y compacta que no solo agrada al ojo sino que, también, potencia su sabor al hacer de tapa, evitando su contacto con el aire y reteniendo todos sus aromas.
Las acompañamos de unos tacos de tortilla de patatas (tradicionalmente tortilla española), cuya técnica de elaboración es crucial para conseguir la textura y un sabor extraordinario.
León nos contaba:
«Después de los veinte años aprendes que no puedes controlar todo, pero sí tu respuesta ante lo que te pasa. Después de los treinta comprendes que decir «no» es un acto de libertad que protege tu paz mental. Pasados los cuarenta años descubres que lo esencial no es tener más, sino necesitar menos para estar en paz. Después de los cincuenta entendemos que la vida se disfruta plenamente cuando dejas de competir y comienzas a agradecer».
Llegamos a nuestro destino, la Liga de Vecinos de Portmán, para escuchar la conferencia ‘El Portmán que yo siento. Historia jonda de un pueblo irrepetible’ a cargo del investigador Francisco José Paredes Rubio conocido como Paco Paredes.
Se enmarca dentro del ciclo ‘Memorias de Portmán’, iniciado el 4 de diciembre de 2024, cuya finalidad es recuperar la memoria viva a través de distintas visiones de personas vinculadas con el pueblo.
El amigo Paredes destacaba su importancia como parte relevante de la Sierra Minera, en la gestación de la letra de los Cantes Mineros y del Levante, haciendo un recorrido por su historia y, también, por la del trovo a través de la vida cotidiana del pueblo.
Alternó las memorias, vivencias y recuerdos de su padre, el cantaor Niño Alfonso, en los años sesenta y setenta del pasado siglo, por su actividad minera y en las noches interminables de flamenco y juerga en las Casas Baratas del pueblo minero.
Otro de los muchos objetivos de la Coordinadora para la Conservación y Recuperación de la Sierra y Bahía de Portmán es —como muestra de respeto— rendir homenaje a las personas que, por su trayectoria y ejemplo, han desarrollado el modelo de vida propio de los mineros, de la que tan orgullosos se sienten en el pueblo.
El minero perforista Luis Gudiño fue el homenajeado. Oriundo de Badajoz, arribó a Portmán muy joven, en el año 1950, para buscarse la vida dignamente en la nueva minería de esta Sierra.
Formó una familia numerosa de ocho hijos que siguen vinculados directamente con el pueblo.
El acto finalizó con una velada trovera, siguiendo la tradición del «arte de la repentización», emulando las míticas e históricas veladas que ofrecían a principios del siglo XX los grandes maestros de la improvisación de la Sierra.
Los troveros Paco Paredes, Irene Vicente, Pedro Salmerón y Juan Santos ‘El Baranda’ dedicaron sus versos al homenajeado Gudiño, a Portmán y a su Bahía.
No faltaron las duras controversias entre repentizadores que hicieron vibrar a todos los invitados.
La razón de la coordinación es la recuperación y conservación del trovo, en el ciclo de conferencias ‘Memorias de Portmán’.
Es la ilusión de esta Coordinadora trabajar por su pueblo para que vuelva a ser ese lugar mágico que vivieron sus padres y abuelos, que Vicente Rivas, socio fundador de la entidad, nos invitó a celebrar con una comida de hermandad y trabajo por la recuperación de la cultura minera.
Contaba el amigo Pedro Baños la dura batalla que supone comprar un buen rancho de pescado de roca en el Mercado de Santa Florentina y unas ñoras para un buen sofrito con pimiento, ajo y perejil, elementos característicos para ese manjar de nuestra tierra que es el arroz de pescado «el caldero».
Mirando al Mediterráneo desde la coqueta terraza de la familia Rivas Lirón, rodeados de elementos mineros de la época dorada de Portmán, el chef Vicente Rivas nos preparó unas «tortas portmaneras» de pan moreno con melva en salmuera desalada y conservada durante meses en aceite de oliva, regadas con un blanco Mina de Oro de casa Luzón, 100 % uva Viognier, aromático y untuoso.
Trovo, cante y caldero
En Portmán el trovo, el cante, el caldero y la buena mesa en compañía de agradables comensales da para tertulias variadas pero, sobre todo, para degustar elaboraciones caseras.
Me refiero a un primoroso pan elaborado con el pescado del caldero y una exquisita quisquilla sobre lecho de hinojo picado, que el chef Rivas sabe preparar de una manera especial.
Al igual que una mojama y hueva con almendras macronas.
Un Luzón ‘Por Ti’ de Monastrell y Cabernet Sauvignon acompañó a unos embutidos de nuestra tierra y una ensalada con todos los productos de Portmán como tápenas y aceitunas de la finca que preparadas por Rivas sabían a gloria bendita.
El caldero ligeramente caldoso servido en plato fue espectacular.
Al centro de mesa una fuente repleta de pescado y, para terminar, unas sandías de corteza verde, con razón roja potente y sus pepitas negras, recién sacadas del frigorífico y partidas con delicadeza y sabiduría por Encarna Bermejo.
Unos rollitos de anís elaborados por El Guillarrillas de Los Belones, acompañados por unas copas de Cantueso a la Piedra y un fresco cava de Utiel-Requena
Nos deleitamos con unos trovos de dura controversia, añorando las sensaciones en un grato ambiente de camaradería.
Trovos recordados como:
«De Cartagena a Herrerías no se cría una mata pero, en cambio, sí se cría una hermosura de plata, que fue Santa Lucía».
O este otro:
«Con mi macho del ramal salgo de la Herrerías, apuesto y no perdería, que en el hoyo de Portmán no hay recua como la mía».
La Coordinadora no para de desarrollar actividades pues, junto con la sede permanente de la Universidad de Murcia y el Ayuntamiento de La Unión, han honrado con un gran homenaje a un gran hombre por su gran labor científica y de investigación, que no había sido contemplada en las consideraciones y reconocimientos que hasta ahora ha recibido: el doctor Enrique Viviente, nacido en 1935.
Nieto, hijo, padre y abuelo de médicos, fue médico titular en La Unión.
El presidente de la Coordinadora, Pedro Baños, destacó la vinculación del doctor y su familia con Portmán, lugar donde nació y ha seguido visitando regularmente.
Durante más de treinta años fue presidente de la Cruz Roja, entidad que le concedió la Medalla de Oro, y en 1985 fue nombrado Hijo Predilecto.
Les dejo con esta reflexión:
«De la rivalidad no puede salir nada hermoso y, del orgullo, nada noble».

De izquierda a derecha, de pie: Antonio Miranda, Vicente Rivas, Pedro Salmerón, Irene Vicente, Maruja Sánchez y Encarna Bermejo. Sentados: Frank González, Ana Sánchez, Paco Paredes, Pedro Baños y Ramón
LAS COSAS POR SU NOMBRE
Tomás Martínez Pagán
–Fuente: La Verdad
