Editorial
Colgados televisivos
Jerónimo Martínez

Observando la diversidad de programas nocturnos que pueden verse todas las noches, es difícil fijar la atención en los distintos canales a los que gratuitamente tenemos acceso, digámoslo así, gracias a la generosidad de los directivos de las concesiones a las que podemos acceder a cualquier hora del día, según la programación y gustos personales de cada uno.
Los dirigentes de cada canal se juegan diariamente su puesto, sin vivir algunos de ellos, pendientes de los rankings de audiencia diarios, dependiendo también de la franja horaria, que por las modernizaciones actuales, son ininterrumpidas. O si no que se lo digan a los guionistas que se hacen cruces con el número de telespectadores que pueden sentarse frente a la llamada «caja tonta» cada vez que el descanso se lo permite.
Conozco personalmente a algún afectado por lo que acabo de trasladarles a los lectores, los cuales no abandonan las malas costumbres adquiridas hace años cuando eran personas muy cercanas al sector audiovisual. Por desgracia, no logran desengancharse y viven todavía pendientes de los obsequios que nos tengan preparados desde la pequeña pantalla. ¡Allá ellos!
