El Ala 37 realiza un vuelo conmemorativo histórico para celebrar las 150 000 horas de la E-24

La expedición, desarrollada entre el 8 y el 11 de Junio, estuvo liderada por la Comandante María Corona Gordo
La expedición, que se desarrolló entre el 8 y el 11 de Junio, estuvo liderada por la Comandante María Corona Gordo, al mando de un contingente compuesto por seis pilotos, un suboficial de vuelo, un auxiliar de vuelo y un suboficial de la oficina de comunicaciones y audiovisuales de la unidad.
Las tres aeronaves E.24 Bonanza del Ala 37 regresaron con éxito a la Base Aérea de Villanubla, tras completar un exigente vuelo conmemorativo de larga distancia.
Este viaje se organizó para celebrar el hito histórico de las 150 000 horas de vuelo de reentrenamiento, alcanzadas oficialmente por el 422 Escuadrón. Una cifra que refleja más de 50 años de servicio continuado —desde que Louise Sacchi trasladó el primer Beechcraft F33C a España— dedicados a mantener la aptitud operativa y la cultura aeronáutica de generaciones de pilotos militares del Ejército del Aire y del Espacio.
La expedición, que se desarrolló entre el 8 y el 11 de Junio, estuvo liderada por la Comandante María Corona Gordo, al mando de un contingente compuesto por seis pilotos, un suboficial de vuelo, un auxiliar de vuelo y un suboficial de la Oficina de Comunicaciones y Audiovisuales de la unidad.
La ruta unió las principales bases aéreas vinculadas históricamente a esta actividad::Getafe, Albacete, San Javier, Morón y Sevilla. En cada escala se realizaron exposiciones estáticas del E.24 y se entregaron obsequios institucionales a los jefes de las bases. Entre los momentos más destacados del itinerario figuraron el recibimiento en Getafe, el encuentro con un Eurofighter del Ala 14 en Albacete, la formación junto a una Pilatus PC-21 en San Javier —simbolizando la unión entre pasado, presente y futuro de la aviación militar— y la recepción formal de la tripulación por parte del General-Director de la Dirección de Enseñanza (DEN), Rafael Saiz Quevedo.
A su llegada final a Valladolid, las tres Bonanza fueron recibidas con el tradicional arco de agua y por el personal del Ala 37. Además de su alto valor histórico, este recorrido constituye un notable reto de adiestramiento y motivación, visibilizando el trabajo de las tripulaciones que operan el último avión de pistón de la institución, una aeronave idónea para la escuela visual.
Más allá de las cifras, este hito rinde homenaje al esfuerzo silencioso y esencial de todos los pilotos, mecánicos y especialistas que han hecho posible cada una de estas horas de vuelo a lo largo de las décadas.
